sábado, 27 de febrero de 2010

Final feliz

Como ya anticipé en la entrada anterior, el plante de última hora del, hasta entonces, entrenador, Juan José Rodríguez Pinto, lo resolvimos armándonos de valor, encomendándonos a todos los dioses y formando una pequeña comisión de jugadoras para que hablara con Jerónimo. Le expusieron la situación, le pidieron disculpas y comprensión por lo ocurrido cuando la D.I.S.A. puso aquellas condiciones y, con gran alegría por nuestra parte, accedió a lo que le pedíamos.
Resuelto felizmente el tema de la dirección técnica, nos dispusimos a emprender viaje hacia Cáceres. Como solíamos hacer, llegamos allí tres días antes de la competición por aquello del largo camino que teníamos que iniciar desde Canarias. En aquel entonces, prácticamente, se dedicaba una jornada al traslado. Una vez en el aeropuerto de Barajas, teníamos que desplazarnos a la antigua estación del Norte, en Madrid, para coger el tren que nos llevaba hasta Cáceres y, al igual que cuando estuvimos en Salamanca, ese trayecto también duró mucho tiempo por lo lento de la marcha y las numerosas paradas. Nos alojamos en el Extremadura Hotel, instalación muy confortable y rodeada de amplios y coquetos jardines.
La celebración de aquel torneo fue un acontecimiento deportivo de primer orden, para aquella ciudad. En todos los medios de comunicación y a diario, se hablaba de lo que se relacionara con la competición. Recibieron a todos los conjuntos que participábamos, en un magnífico acto de bienvenida celebrado en el Pabellón Polideportivo Municipal y con la asistencia de autoridades deportivas nacionales y locales. Los equipos participantes, además del nuestro, fueron el Ignis Mataró, como representante catalán, el Medina de Baleares y el C.R.E.F.F. de Madrid, vigente Campeón de la máxima categoría femenina que, también en esta ocasión, volvería a revalidarlo.
Como también solía ocurrir en nuestras intervenciones nacionales, volvimos a ser las últimas al no ganar ningún encuentro, aunque en esta ocasión perdimos por menos diferencias, 15 puntos frente al Mataró y sólo 3, con el conjunto balear. Fue por el sistema de eliminatorias y, por ello, sólo disputamos dos partidos. La falta de una liga canaria fuerte y más igualada, se dejaba sentir en esa competición al más alto nivel. Era el momento de la verdad y pagábamos duramente aquel precio. En el plano individual, hubo dos hechos que nos compensaron bastante. Ángeles García volvió a ser la máxima encestadora de la Fase, sumando 38 puntos con los dos partidos y Charo Borges fue elegida para formar parte de la Selección Nacional Absoluta que habría de afrontar futuros compromisos. En próxima entrada, contaré cómo le fue a esta compañera en su “inesperada experiencia”, como ella misma decía.
Para ilustrar este post, sirvan estas imágenes: una que recoge un momento del acto de recepción que nos brindó la empresa concesionaria de OM, antes de iniciarse la temporada, y en la que nos acompaña D. Alfonso Santaella (q.e.p.d.) y otro directivo de la citada empresa; otra, del conjunto al completo, realizada en Cáceres, con Jeromo supliendo la baja de Pinto. La tercera fotografía fue sacada aquí, en nuestra capital, y en ella, Martita, hija de Marta, entrega un ramo de flores a Mary Santpere, actriz cómica catalana, ya fallecida, que venía con el Circo Price. Nos invitaron al espectáculo y acudimos equipadas con nuestra vestimenta deportiva, porque la intención era, además, promocionar nuestro equipo de baloncesto y hacer publicidad de la firma patrocinadora. Nos acompañaron parte de nuestras familias y el presidente del club, D. Epifanio García.
Tanto la primera como la última imagen, representan situaciones que fueron muy especiales para nosotras, porque dan fe de un status muy diferente al que habíamos vivido hasta entonces. Era la primera vez que nos sentíamos un equipo importante, al que se le recibía con todos los honores allá donde fuéramos y al que se invitaba a participar en inauguraciones, torneos amistosos o actuaciones de diversa índole.
Esa es, por lo menos, la sensación que yo conservo de aquella larga relación sin contratos, entre un grupo muy consolidado en la práctica del baloncesto y una empresa comercial que se estrenaba en aquella función de mecenas deportivo.

jueves, 18 de febrero de 2010

Desagradable sorpresa

Finaliza el verano de 1970 y el entrenador nos convocó para comenzar la pretemporada de la 70-71. Como casi siempre, se incorporan nuevas caras y, por lo tanto, nuevas amigas. En esta ocasión, fueron Andrea Rivero, Marta Marrero, Mary Carmen Brito y Vicky Rancel, que ya formó parte del conjunto en el desplazamiento a la Fase Nacional de Salamanca, sustituyendo a Ángeles Llaneza que no pudo ir por motivos de salud. Sólo dejó el equipo, Mary Carmen Núñez y, por primera vez, contamos con doce jugadoras para afrontar la nueva temporada.
De igual modo, el número de equipos para disputar la Liga provincial se incrementó. En el espacio de cuatro años se duplicó y ocho fueron los participantes federados. Provenían de colegios, sociedades recreativo-deportivas, empresas y Sección Femenina y se repartían por distintos puntos de la isla de Tenerife. El Náutico, Pureza Kaiser, Medina de Santa Cruz y el nuestro, pertenecían a la capital; el Hércules y otro Medina, a Icod de los Vinos; en Los Realejos estaba el San Agustín y, por último, el Canarias, en La Laguna. Quizá, el hecho de que nuestro equipo se mantuviera con buenos resultados y de que los medios de comunicación se hicieran eco de nuestros éxitos, incentivó la afición en otras jóvenes que demandaban organizarse en conjuntos bien preparados, con buenos entrenadores al frente y en instalaciones, en la mayoría de los casos, muy dignas y adecuadas para la práctica de este deporte. La conjunción de todos estos factores favorables llevó a que, en la temporada siguiente, la Federación Española designara a esta ciudad como sede para la celebración de la I Copa femenina del Generalísimo. Pero, este gran evento será tema para una próxima entrada.
Casi como una costumbre ya, volvimos a quedar campeonas imbatidas en la provincia y en la región con un total de 1032 puntos a favor y 447 en contra, en dieciséis encuentros disputados y Ángeles García y Charo Borges volvieron a ser las dos primeras de las cinco máximas encestadoras de la Liga, con 395 y 350 puntos, respectivamente. Esos números nos llevaron a ser, de nuevo, representantes del Archipiélago, en la Fase Final Nacional.
Esta vez, fue Cáceres la ciudad que la acogió. Cuando llegó el momento de los preparativos para irnos, el entrenador, Pinto, nos dijo que no nos acompañaba. En su trabajo no le daban permiso para marcharse y sólo si pedía aquellos días sin sueldo, se lo concederían. Habló con la empresa que nos avalaba, la OM, para que se hicieran cargo de la pérdida económica que a él le suponía y declinaron ayudarle, porque el acuerdo inicial de su patrocinio no incluía el pagar nada a ningún componente del equipo.
Para nosotras supuso un gran mazazo a nuestras ilusiones y, antes que renunciar a la participación en la última Fase, que con tanto esfuerzo habíamos logrado, nos pusimos manos a la obra para buscar un entrenador que supliera a Pinto. La cosa no fue fácil porque tenía que ser alguien que conociera bien nuestro juego, no tuviera trabas laborales y estuviera dispuesto a viajar con nosotras, para dirigirnos en esos últimos encuentros. Todas coincidimos en que, de varias posibilidades, la más idónea era la de Jerónimo Foronda, pero no nos atrevíamos a pedírselo. No en balde, él se había retirado de nuestro equipo, cuando la condición para seguir jugando y hacerlo bajo el nombre de D.I.S.A., fue que el entrenador tenía que ser Pinto y nosotras lo aceptamos, sin más objeción.
Como esta temporada fue bastante convulsa, sobre todo, por este disgusto de última hora y se hace muy largo contar todas las incidencias habidas, completaré el relato en la entrada siguiente. Como imagen, valga una realizada en los comienzos de la Liga provincial y en la que aparece la plantilla al completo.

martes, 9 de febrero de 2010

Fuera de la competición

Si este grupo de personas dedicadas a la práctica del baloncesto, se mantuvo durante mucho tiempo, fue porque antes que un equipo deportivo, era un gran grupo de amigos.
Aprovechábamos cualquier período de descanso (Carnavales, Semana Santa, verano, puentes…) para irnos unos días a Las Américas o a Ten-Bel. Alquilábamos dos o tres apartamentos grandes y allí nos instalábamos con maridos, hijos, novios y pretendientes. Pasábamos unas jornadas inolvidables de piscinas, playa, juegos de mesa, comidas compartidas, y distendidas y divertidas charlas sobre lo humano y lo divino. De baloncesto, creo recordar que mucho no solíamos hablar. Para eso estaban los entrenamientos… También los cumpleaños y los santos fueron pretexto para reunirnos en casa del que lo celebraba o para irnos a comer a algún restaurante.
Cuando viajábamos, los pocos ratos libres que teníamos los aprovechamos para conocer los alrededores del hotel en que nos alojábamos. Cámara en mano, las que éramos aficionadas a coleccionar imágenes de los sitios a los que fuimos, nos hicimos con un buen bagaje que, hoy, refuerza nuestra memoria visual y a mí, además, me sirve para ilustrar mis relatos.
Cuando la Fase Nacional acababa, a algunas nos gustaba quedarnos, por cuenta nuestra, uno o dos días más para visitar algún museo, unas cuantas tiendas, alguna discoteca o, simplemente, callejear para conocer mejor la ciudad. Durante toda la temporada, las que estudiábamos, procuramos ahorrar un dinerillo de lo que ganábamos dando clases particulares de cualquier asignatura o de nuestro deporte. Hubo colegios que nos contrataban para enseñar los fundamentos técnicos a su alumnado. Alguna compañera, incluso, trabajó en el estudio de un ingeniero industrial de esta capital, ayudando al delineante jefe a dibujar los planos para el primer gran proyecto de iluminación de las calles y barrios de Santa Cruz. Esa independencia económica nos permitía aquel pequeño gusto. No todo iba a ser estudiar, trabajar, entrenar y competir.
En las estancias en Madrid, nos dimos un paseo por el diminuto zoológico que, entonces, había en el Parque del Retiro. Fuimos a la Ciudad Universitaria a ver a hermanos y a compañeros de carrera, que terminaban sus estudios por allá. Entrar en el Metro y subirnos en él, fue otra de las experiencias novedosas para las que viajábamos por primera vez. Visitar algunas salas del Museo del Prado y comprar, primero, en Galerías Preciados y, más tarde, en El Corte Inglés, también eran citas obligadas. De ellos, nos llevábamos algún caprichillo para nosotras y algunos recuerdos para la familia. Otro rito incuestionable era ir a cafeterías como Zahara, para comer exquisitas fresas con nata; a Manila, a disfrutar con finos churros de argolla y chocolate a la española o a Rodilla, para saborear la variedad de sándwiches que ofrecían.
Para cerrar estos días tan intensamente aprovechados, el broche de oro lo poníamos en la discoteca “J & J”, muy de moda en aquella época y situada en la Gran Vía, a la altura de Plaza de Callao. Desapareció hace unos cuantos años y sus propietarios eran Juan y Junior, componentes del mítico grupo “Los Brincos”, primero, y, después, un dúo de música pop muy famoso e ídolo de la juventud del momento. Cuando se separaron, Juan es el Juan Pardo que, aún hoy, sigue componiendo y produciendo a otros cantantes y Junior es Antonio Morales, el viudo de Rocío Dúrcal, muy de actualidad en estas fechas por los líos de familia que, generalmente, se organizan por culpa de un testamento más o menos suculento.
Felizmente agotadas por todo este trote, regresábamos a nuestra tierra con los ojos, el corazón, el alma y la maleta repletos, hasta los topes, de vivencias que, como están comprobando, nunca se olvidan. Las fotos que dan fe de algunos de los momentos vividos, son en blanco y negro, pero, en nuestra memoria, permanecen llenos de luz, color y alegría. Todo un remate de lujo para unas temporadas de mucha entrega, dedicación y trabajo duro.
Después, serían Salamanca, Cáceres, Segovia, Alcoy, Valencia, Barcelona, La Coruña, Vigo, San Sebastián… las ciudades que tuve el privilegio de conocer gracias al deporte de mis amores. Pero, esas, serán próximas historias para contar…

miércoles, 27 de enero de 2010

Comienzos del C.B. OM

Con el nuevo patrocinio, el plantel de jugadoras, entrenador y delegada que formó parte de ese flamante O.M.1969-70, fue el mismo que el del D.I.S.A. Disbón, exceptuando a Margarita Navarro, que lo dejó para continuar sus estudios en la Península. Como nuevas integrantes, Pinto contó con Nieves Reboso, que procedía de la cantera del Hogar Escuela; con Ángeles Llaneza, una asturiana de casi dos metros de altura, muy simpática, que estudiaba Historia en la Universidad de La Laguna y que, desgraciadamente, falleció hace unos años, cuando era profesora de esta misma Universidad. Sólo jugó con nosotras en esa temporada, aunque yo no perdí el contacto con ella, porque coincidíamos, con cierta frecuencia, por motivos profesionales. Por último, y solamente durante unos meses, también estuvo Mª Jesús López-Molina.
La vestimenta deportiva (véase la foto del post anterior), fue una falda plisada azul añil con un polo blanco que llevaba cosido, en la parte delantera, el logotipo de la marca de vehículos, con el óvalo del color de la falda y las letras en blanco. Debajo de éste, la palabra Tenerife y, en el lado superior izquierdo, al igual que en la espalda, el número de cada jugadora. El chandall era negro y el logotipo lo llevábamos detrás, con fondo blanco y caracteres, también en negro.
Otra novedad fue el cambio de instalaciones para entrenar y jugar los encuentros oficiales, a poco de iniciar la liga. El Ideal Cinema cerró y pasamos a la Ciudad Juvenil de la O.J.E. (Organización Juvenil Española). Este organismo fue otro de los apéndices de aquel único contubernio de partidos franquista, la F.E.T. y de las J.O.N.S. (ya mencionado en el post “Las siglas”), que se encargaba de auspiciar y controlar las actividades de ámbito masculino. Como si dijéramos el alter ego de la Sección Femenina, pero en versión para varones.
La Ciudad Juvenil estaba en lo que se llamó Callejón de la Amargura, una estrecha vía de adoquines mal ensamblados, que se ahondaba hacia la mitad de su recorrido, justo en la entrada de las recordadas instalaciones. Unía las calles de El Pilar y de La Luna y, hace casi treinta años, toda aquella enorme superficie ocupada por la citada Ciudad, el callejón y las pocas viviendas aledañas desaparecieron para dar paso, unos cuantos años más tarde y con mucha polémica, a un cambio radical de la zona. Es lo que hoy conocemos como Parque Bulevar.
Dentro del recinto, había un amplísimo patio rectangular sobre el que estaban dibujadas las líneas de varias canchas deportivas para baloncesto, balonmano y fútbol. Alrededor de esa gran explanada, se levantaba una construcción corrida de dos plantas de altura, que albergaba la emisora Radio Juventud de Canarias, vocero oficial, en las ondas hertzianas, del Movimiento liderado por el General dictador, Francisco Franco. Se inauguró en 1955 y se mantuvo hasta 1978. Asimismo, albergó varias oficinas de la O.J.E., gimnasio y vestuarios para los chicos y dependencias que acogían actividades de ocio, también para ellos. La nota discordante, dentro de aquel feudo machista, la representábamos dos equipos femeninos: el Santa Cruz, de balonmano, y el nuestro.
Quisiera hacer un paréntesis para recordar a algunas de las componentes de aquel ilustre equipo de balonmano que tan bien jugaba, que tantas alegrías dio a esta tierra canaria y a las que tuve el gusto de ver en acción en unas cuantas ocasiones. Vaya, pues, desde aquí, mi homenaje a todas ellas, representadas por las que mejor conocí: Rosy, Isabel (primera jugadora internacional de este archipiélago, en su deporte), las hermanas Loli y Flori, Alicia…
Volviendo al O.M., decir que revalidamos el título de campeonas de Canarias, aunque, esta vez, imbatidas tanto en la liga provincial como en la regional. La primera se celebró a tres vueltas con un total de quince partidos y, la segunda, a doble vuelta, frente al C.B. Teresianas, de Las Palmas, y campeón de la liga de la provincia hermana. El cómputo global de los dos encuentros con este conjunto fue de 107 a 62 puntos. Este resultado, una temporada más, nos llevó a representar al Archipiélago en la Fase Final del Campeonato Nacional de la primera categoría del baloncesto femenino, que tuvo lugar en la ciudad de Salamanca. Allí nos las vimos con el Medina de La Coruña, el C.R.E.F.F. de Madrid y el Picadero Damm y el Mataró Molforts, ambos de Barcelona. Al igual que la temporada precedente, no ganamos un solo partido y la prensa especializada destacó, de nuevo, nuestra progresiva mejoría, nuestra lucha sin desmayo, hasta el último minuto de cada partido, y nuestra deportividad. En la lista final de las cinco máximas encestadoras, Ángeles García quedó segunda y Charo Borges, cuarta. La primera convirtió 59 puntos y la segunda, 54. Reseñar, también, que el tanteo más alto de los encuentros disputados en esta Fase fue el registrado entre el Picadero y nosotras: 77 a 58 puntos, y el campeón, como se esperaba, fue el C.R.E.F.F. de Madrid, siéndolo por cuarta vez consecutiva.
Para ilustrar el relato, dos fotografías realizadas en esa Fase Final. En la del conjunto, aparecemos con un novedoso “uniforme deportivo”: un vestido de falda muy corta, sin mangas y de color azul cyan, tono muy alegre y vistoso. Para su diseño, nos inspiramos en uno de parecido corte, que llevaban las jugadoras del Tabaquero de La Coruña en la temporada anterior, aunque el de ellas era negro y rojo. En la foto citada están, de arriba a abajo y de izquierda a derecha, Mª Reyes Hernández, Pinto, Charo Borges, Ángeles Domínguez, Concha Ramírez, Vicky Rancel (que sustituyó la baja de última hora, de Ángeles Llaneza), Nieves Reboso, Ángeles García, Mary Carmen Núñez, Pilar Juan y Mary Pily Hernández. La otra imagen recoge el salto inicial del partido Picadero-OM, entre C. Sierra y Ch.Borges y que ganó el cinco catalán por el antes comentado 77-58.

domingo, 17 de enero de 2010

Llegó la estabilidad

Retomo la memoria deportiva, una vez cumplidos los deberes más inmediatos. Nos situamos, pues, en la temporada 1969-70. En ella, se inició un camino de mayor estabilidad, en lo que al patrocinio de una empresa se refiere. La D.I.S.A. declinó su apoyo de la temporada anterior y vuelta a empezar en la búsqueda de un nuevo nombre que permitiera nuestra continuidad.
El hecho de ser un conjunto deportivo avalado por una notable trayectoria, a lo largo de unos cuantos años, facilitó que el sector de la automoción se interesara por nosotras para promocionar alguno de sus productos. Dentro de este sector, fue la empresa concesionaria de Renault que, a su vez, representaba a una fábrica italiana de autobuses, camiones, material ferroviario, tractores agrícolas, carretillas elevadoras, etc., la que nos patrocinó. Esa marca era O.M. (Oficinas Mecánicas), fundada en 1917, en Brescia (Italia) y que en 1937 entró a formar parte de la Fiat. Su patrocinio cubrió, por completo, la equipación de todas nosotras, el utillaje específico y los traslados para las Fases de Sector Regional y Nacional, si nos clasificábamos para ellas. Como ya anticipé, estuvimos cinco temporadas jugando con las letras O.M. en nuestras camisetas y chandalls. Acompañan al post, el logotipo que lucimos durante esos años y una foto de la primera formación con ese nombre.
En este punto del relato, procede insistir en que, nuestra dedicación, seguía siendo absolutamente amateur. Podría ser que alguien asociara una protección empresarial fuerte, con el cobro de fichajes, sueldos o primas por partidos ganados. Nada, más lejos. Tanto, que todas esas terminologías aplicadas al mundo del deporte, eran desconocidas para nosotras. Quizá, se diera en los equipos masculinos, pero mucho tiempo hubo de pasar para que empezara a saberse de mujeres deportistas que recibieran dinero por practicarlo.
Igualmente, las que estudiábamos, seguimos haciéndolo y, además, con buenos resultados. A base de mucho esfuerzo y buena organización, íbamos sacando nuestras carreras, curso a curso. Como estudiantes, había de todo: Magisterio, Historia, Medicina, Biología, Bellas Artes, Secretariado, Educación Física… Hoy, todas hemos desarrollado nuestra vida profesional de acuerdo con nuestras preparaciones. Ninguna se dedicó a prolongar el baloncesto como medio de vida, por ejemplo, como entrenadora. Incluso, algunas se formaron para ello, a través de los cursos que la Federación Española organizaba, aquí, para obtener los títulos de preparadores provinciales o regionales, como se denominaban en aquel entonces. Razones obvias de aquellos tiempos y de estos lugares, lo explican. Ser mujer, deportista y de las Islas Canarias, eran demasiados obstáculos para pensar en vivir del deporte de nuestros amores. Pero, no fueron los únicos… Hubo más situaciones en las que todos o algunos de esos impedimentos, contribuyeron poco a mantener esa más que demostrada vocación por el deporte. Lo contaré también, cuando llegue el momento. Por ahora, serán las historias del O.M., las que llenen mis próximas entradas.

sábado, 9 de enero de 2010

Deseos, agradecimientos y observaciones



Hago un alto en el camino de exprimir la memoria deportiva, para dedicar esta entrada de hoy a tres apartados: deseos, agradecimientos y observaciones.
El primero, dadas las fechas, es previsible. Desde aquí, desear a los que leen este blog y también a los que no lo leen, o sea, a todo el mundo, que este año sea mejor que el pasado. Pero, si no lo fuera, que por lo menos, no sea peor. Que la salud, la paz, el amor y el bienestar material les acompañen y que, aunque sean tópicos, no dejan de ser la base de la vida a la que todos aspiramos.
En el segundo, quisiera agradecer a mis compañeras de aquellos tiempos del baloncesto (glorias también, pero no viejas; esa distinción sólo la tengo yo), la ayuda que me prestan confirmándome datos y facilitándome fotografías, reseñas, artículos y crónicas periodísticas, que me permiten enriquecer los recuerdos que aún mantengo, de aquellas experiencias compartidas con ellas. Gracias, pues, Ángeles, Mary Pily, Angelita, Vicky… y cualquier otra con la que pueda contar para próximos relatos.
En el capítulo de las observaciones, completar mi entrada anterior con una reflexión que sentí que debía hacer cuando la releí, una vez publicada. Generalmente, la renovación de los equipos de cualquier deporte, suele tener un precio y la nuestra no iba a ser la excepción. La plantilla, con respecto al desaparecido Mª Auxiliadora, sólo mantuvo a cuatro de aquellas campeonas de dos temporadas anteriores: Ángeles, Conchy, Angelita y Mary Pily. El resto era prácticamente novato en ligas, tanto regionales como nacionales. El entrenador, Juan José R. Pinto, también se estrenaba en esas responsabilidades y, todo ello, contribuyó a lo esperado. En cualquier caso, la vuelta a los ruedos de la alta competición, bajo el nombre de una empresa que se implicó en apoyar la práctica de un deporte por un grupo de jóvenes mujeres, contribuyó a que todos, jugadoras, entrenador y directivos, siguieran peleando, madurando y mejorando día a día. Ese hecho quedó patente, no en la clasificación final de aquella Fase de 1969, sino en el juego mostrado partido a partido y que, como ya dije, se recogió en las crónicas de la prensa deportiva nacional de entonces.
Por último, indicar que la imagen que complementa este post, corresponde a la presentación del partido celebrado entre nuestro equipo y el C.R.E.F.F., de Madrid, en las instalaciones del Canoe. El conjunto madrileño fue, en esa temporada de 1968-69 y en las siguientes, Campeón nacional y base de la Selección Española Femenina absoluta de aquellos años.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Con nuevo nombre

Durante el verano del 68 y después de una temporada en blanco, las gestiones emprendidas por nuestro entrenador, nos llevaron a buen puerto. Ese puerto fue una empresa canaria dedicada al mundo de los productos industriales: D.I.S.A. (Distribuidora Industrial Sociedad Anónima).
Como ya comenté en el post “El regreso”, Jerónimo era amigo y compañero de Juan José Rodríguez Pinto, el entrenador de las Dominicas que intermedió para que yo jugara en el Mª Auxiliadora. Pinto trabajaba en aquella empresa y, en esta ocasión, los papeles se invirtieron y fue Jeromo quien propuso a su colega, la posibilidad de que la D.I.S.A., fuera nuestro patrocinador o sponsor, como se dice ahora, y, él, quien nos entrenara.
La idea cuajó y pasamos a llevar, en la parte anterior de nuestras camisetas, el acrónimo DISA, arriba y, abajo, Disbón, el nombre de un jabón fabricado por ellos y que querían promocionar (en la foto adjunta se aprecian perfectamente estos vocablos). El color de la citada camiseta era verde muy pálido y la falda, blanca, con tablas muy anchas y más corta que la que teníamos con el Mª Auxiliadora. El resto de la vestimenta deportiva siguió corriendo de nuestra cuenta.
Cambiamos de entrenador y también se retiraron unas cuantas compañeras: Clary Pérez, Asunción Guerra, Juany Fumero, Fefa Villalobos y Elena Menéndez, ésta última porque se casaba y se iba a vivir a la Península. Continuaron jugando: Ángeles García, Conchy Ramírez, Mary Pily Hernández, Angelita Domínguez y Charo Borges. Para suplir a las que se fueron, Pinto fichó a Mª Reyes Hernández y a Pilar Juan, que, al igual que Mary Pily, hermana de la primera, y Charo, procedían de la cantera dominica. Los últimos fichajes de esta temporada fueron Mary Carmen Núñez y Margarita Navarro, que jugaba en Las Palmas y vino a estudiar a la Universidad de La Laguna. Como Delegada del equipo, se incorporó Edita Núñez, que sustituyó en el cargo a D. Antonio Nóbrega.
El régimen de entrenamientos se mantuvo igual que con Jerónimo y en el mismo lugar. Como es lógico, hubo variaciones en el estilo del nuevo entrenador, porque “cada maestrillo tiene su librillo”, pero supimos adaptarnos a él, sin mayores problemas. Pinto nos exigía muchísimo, sobre todo en los partidos y, si no se cumplía al pie de la letra lo que encargaba, solía enfadarse demasiado. Sé, de buena tinta, que hubo alguna compañera que llegó a temer sus encendidas broncas. Sin embargo, cuando el enfado se le pasaba, era muy cariñoso con todas y, de la misma manera que Jeromo, siempre procuró la máxima armonía y el mejor ambiente en la convivencia diaria.
Como en las temporadas precedentes, en ésta también nos proclamamos campeonas invictas de Canarias, aunque en la Liga Provincial fuimos subcampeonas, detrás del Hércules de Icod. En la Fase de Sector regional participaron el citado Hércules y nosotras, por esta provincia, y la U.D. Las Palmas y el Guanarteme, primer y segundo clasificados en la otra mitad del Archipiélago. El torneo fue a doble vuelta y ganamos los seis encuentros, sin dificultades. Así pues, volvimos a representar a las islas en un nuevo campeonato nacional y, otra vez, volamos hacia la Península.
Se celebró, por enésima ocasión, en Madrid, entre el 23 y el 27 de Abril de 1968. Tuvo lugar en las instalaciones del Canoe y allí nos encontramos con el C.R.E.F.F. de Madrid; el Mataró, de Barcelona y el Medina y el Tabaquero, ambos de La Coruña. Todos éramos conscientes de que poco podríamos hacer, frente a la mayor veteranía que acreditaban los rivales y, sobre todo, porque sus ligas eran mucho más competidas, más igualadas que la nuestra. Al final, todo transcurrió como preveíamos: se perdieron todos los encuentros, aunque los comentarios de entonces, en periódicos nacionales como AS o MARCA, hablaban de que nunca renunciamos a luchar y que fuimos mejorando nuestro juego, a medida que avanzaba la competición, llamando especial atención nuestra deportividad.
La gran alegría de aquel torneo nos la dio Ángeles García al proclamarse máxima encestadora de la Fase, con un total de 78 puntos, es decir, una media de ¡26 por partido!. Sin duda, un brillante promedio que, para sí, quisieran muchos jugadores actuales.