

Después del 22 de Abril, me dediqué exclusivamente a mi trabajo de dar clase en el Hispano inglés y a preparar las oposiciones para una plaza en la enseñanza pública. No dejé de hacer deporte y procuraba caminar, correr y nadar en Las Teresitas, casi a diario. De vez en cuando, si se terciaba un dos pa´dos o un tres pa´tres, allí estaba yo, dispuesta a matar el eterno gusanillo. Dos años después, me encontré con la oportunidad de aprender a jugar al tenis, otro de mis deportes más queridos. Lo conseguí y estuve practicándolo m

Estuve alejada del mundo del baloncesto hasta que obtuve las plazas a las que opositaba, en el 79 y el 80. La consecuencia de

Para completar est

Han sido 57 las entradas que he publicado y no todas referidas, exclusivamente, a los recuerdos. Los acontecimientos que en estos diecisiete meses se han producido, aconsejaron interrumpir el hilo conductor de la memoria y hacer altos en el camino para celebrar un campeonato del mundo de selecciones nacionales de fútbol, de la mano (mejor, de la cabeza y de los pies) de nuestros futbolistas españoles, y una medalla de bronce, con brillo de oro, en la confrontación mundial también, de nuestras representantes femeninas del baloncesto. Otra interrupción fue para dar cuenta del inesperado y feliz reencuentro con mis últimas compañer

El complemento gráfico lo pusieron 149 fotografías. La gran mayoría, procedentes de mi modesta colección y, muy pocas, de la Gran Red. A las fotos, les acompañaron 17 titulares y 6 reseñas de la prensa especializada, que escaneé de los recortes de periódicos locales y nacionales que conservo junto a ellas.

Otro componente fundamental de cualquier blog es el apartado de los comentarios y aquí he tenido el gusto de contar con 30, aunque nunca esperé que fuera a tener ni uno solo. Por esta razón, mi agradecimiento es mucho mayor hacia quienes tuvieron la amable deferencia de hacerlos.
Otro hecho, - más incontable que contable -, es el de las veces que me puse en contacto con algunas de mis antiguas compañeras para pedirles ayuda y, con ellas, precisar y contrastar detalles que mi memoria podía tener algo desdibujados. Para todas, también mi recuerdo agradecido y mi dedicatoria especial d

Por último, contabilizar también una inesperada colaboración: la ofrecida por el blog BASKETMANÍA, hermano de éste por el mismo amor, propiedad del periodista especializado en baloncesto, D. Agustín Arias, y quien se hizo eco de la existencia del mío, en su página del periódico El Día, de esta capital. El Sr. Arias, además, tuvo a bien reproducir, entre los artículos de su blog, 13 de mis entradas y quiero agradecerle, una vez más y desde aquí, el que lo haya hecho. Algunas de ellas están acompañadas de comentarios de muchos de sus seguidores a los que deseo, igualmente, darles las gra

Se han acabado, pues, las historias de un tiempo del baloncesto femenino casi prehistórico. Probablemente, para algunos puedan parecer increíbles, mientras que para otros habrán resultado muy familiares. Desde aquí, me gustaría invitar a otras compañeras, que continuaron jugando y poseen una magnífica documentación, a base de fotos y recortes de prensa sobre lo que fue el Krystal en los años siguientes, a que se animen y hagan algo similar a lo que yo concluyo hoy. A que nos cuenten las historias que ellas vivieron y protagonizaron y, así, tener una visión más amplia en el t

Yo, ya he terminado las mías, y sólo me queda complementar esta última mostrando, de nuevo, las fotografías de todos los equipos de los que formé parte y de los que, ahora y siempre, me siento muy orgullosa. Ha sido un verdadero honor pertenecer a todos ellos y estar junto a todas estas grandes personas, - además de buenas deportistas -, que han sido y son mis compañeras, entrenadores, delegadas y delegados.
Las organizo cronológicamente, de izquierda a derecha y de arriba a abajo, comenzando con el Mª Auxiliadora de 1966-67, intercalando las de la Selección Española de 1971 y una pequeña representación del equipo universitario de Filosofía y Letras de La Laguna de la temporada 71-72, y terminando con el Tenerife Krystal de 1976.
Para todos ellos, el mejor y más preciado de mis recuerdos. A todos ellos y a todos los que tan gentilmente han tenido la paciencia de seguir estas narraciones, de todo corazón, adiós y hasta siempre.